19 may. 2010

20:00.

El miedo. Alguien me puede explicar, de qué forma es ... como podría retratarlo en un cuadro. Algunos con pintar un cuadro de negro lo explicarían fácil. Sí, pero el negro es un sinónimo de la oscuridad, aquello que nuestras pupilas no son capaces de ver más allá de algo que nisiquiera tiene fin. Y es por eso por lo que me pregunto qué es el miedo. No es solo un montón de sensaciones que te lo producen, si no enrealidad, su significado. Me da miedo el propio miedo, es decir, cada vez que siento ese sustantivo abstracto, me bloqueo. Y me paro a pensar por qué tenemos miedo de tantas cosas que al fin y al cabo son tan absurdas como inútiles, que te crees que son tan necesarias y nisiquiera tú sabes decir por qué las necesitas más que un drogadicto la propia droga. Ese miedo que fluye por tus venas, atraviesa los tejidos de tu piel y desembocan en el vacío de la atmósfera. Me gustaría poder dibujar ese miedo que siento ante las cosas que me rodean. O dibujar a los enamorados que por miedo jamás dicen de quién se enamoran, o quizá ni ellos mismos quieren admitírselo, simplemente por eso, miedo. Pero es que tampoco se trata de una apuesta en la que pierdes todo, o ganas absolutamente todo. Aunque un adolescente enamorado de esa persona tan...¿especial? es incluso hasta más importante que una apuesta de millones de monedas, que a su vez, no te proporcionan felicidad, si no estabilidad en una balanza que no para de bajar y subir, y nunca se mantiene en un ángulo perfecto. Pero es que, esa persona especial, que significa tanto para tí con solo un gesto, inclusive una sonrisa o un '¿qué tal te ha ido hoy?' una vez tengas a esa persona en tí, que sea de tu propiedad, tuyo, tuyo, y de nadie más, dejas de quererlo como lo querías aquel día de tus jodidas hormonas adolescentes. Entonces es cuando discrepo, y me planteo hasta que punto la persona es capaz de querer. Y si realmente el verbo querer, además de sea abstracto, podría decir que es totalmente abstracto o inexistente en todos sus sentidos. No sé si existe el amor, ya que por pura necesidad de sentirnos amados, sentirnos útiles y que le importamos a alguien, amamos. En cambio si busco amar, querer y derivados en cualquier diccionario, únicamente significa : sentir algo por alguien. En estos casos, únicamente en estos, podría meter la mano en el fuego y quemarme viva, solo por el hecho de que para mí, eso no es amor. Es más, creo que muy poca gente sabe lo que es, muy poca gente sabe que es querer, por que no quieres a alguien solo por mantener una mínima conversación ayer por la noche, o hace un día, o solo te conozco de hace tres. Y es por eso que tengo miedo. Tengo miedo de querer. Por que ya he querido, y en algunos casos también forcé a querer a alguien. Y ninguno de los dos me gustó. Por que al fin y al cabo, todo aquello tan bonito, sincero, atrevido, mágico, fantasioso, solo se quedó en un trágico adiós, pasando a ser un leve susurro, una llama que se apaga y un fuego que se desprende hasta el infinito, que a saber donde estará. Y me quedo con las ganas, con la incertidumbre de si algún día encontraré a una persona a la que pueda querer, la que pueda confiar, ya que un amor no es solo un físico, o placer, o cariño, si no un conjunto de eso, que a su vez combina esa palabra de la que carece de significado, al menos ahora para mí.

14 may. 2010

Trasnochar.

Hay demasiados motivos por los que prefiero irme a dormir un viernes temprano. Una de ellas es, que termino oxidando el cerebro de tanto maquinar con respuestas que nisiquiera tienen una explicación explícita. Por qué actuamos así, porque somos tan sumamente ''gilipollas'' y en un sentido totalmente literal. Hay personas de todo tipo, pero yo podría agruparlas en simplemente dos : Los gilipollas, y los sumamente gilipollas. ¿Cuales son los gilipollas? Fácil. Son personas inteligentes, saben controlar sus pensamientos, maquinar ideas y respuestas a todas aquellas dudas, simplemente para quedar bien ante toda la gente que le rodea. Tienen un olfato desarrollado, el instito y el acecho por las presas fáciles, aquellas personas manipulables que nisiquiera escupen palabras de su boca por que la tienen cosida con hilo y clavada con miles de agujas. Son esos gilipollas...que son gilipollas por el hecho de que viven la vida como un tablero de ajedrez. Mueven peones, los controlan a su gusto, ¡pum! atacan con el caballo. Luego continuan bloqueando con las dos torres, hasta hacer el jodidísimo jaque mate.
Luego están...los grandes gilipollas. A los que hay que coronarlos. Ingenuos, dan afecto, entregan cariño y simplemente se atreven a querer. Son soñadores, sonríen aunque por detrás estén siendo disparados constantemente por balas y no lleven un antibalas. Son buenas personas. Algo que en esta sociedad, la del siglo XXI, solo te lleva a la desembocadura del fracaso.

Comprendo ahora por que en la ignorancia se vive mejor. Me gustaría tener, de alguna forma, alguna barrera que se interpusiese entre mi yo y el mundo. Algo que me haga cambiar de opinión respecto a todo lo que veo. O simplemente verlo de diferente forma. Es triste, me lastima pensar así de la esfera azul en la que vivo. Pero también me desespera la avaricia y el poco pudor por saber que mientras tú vives entre lujos, cosas materiales y todo aquello que está nada más y nada menos que de adorno, incluso más que un árbol de Navidad, los demás, todas aquellas personas que convivimos el día a día, nos desvivimos por mantener a la gente que queremos, por la que luchamos y daríamos nuestra propia vida, seamos objeto utilizable, machacable y reutilizable de aquellos gilipollas que solamente viven para ellos mismos.
Nadie se gira para mirar atrás. Ver todo lo que dejas, todo aquello que muere como todo lo que marchita, que es frágil, que cobra vida y, aunque tú no lo creas, siente.
Por eso no hay nada peor que sentir. No hay nada peor que ser lo que no encaja en este puzzle que no es nada más y nada menos que un gran revuelto de productos baratos, de marca blanca y que solo se encarga de contaminar todo aquello que podría ser algo más que un sitio en el que establecerse.

Prefiero parar de pensar.
00:14.

7 may. 2010

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El tiempo fluye más rápido que hasta la propia caida del agua en una cascada. Sólo te hace falta parar el tiempo, mirar al cielo y decir 'Cojones, que todo ya pasó.' Aquello con lo que dijiste que seria eterno. Aquello con lo que soñabas decir 'nunca lo dejaré'. Y ahora te das cuenta que todo acabó. Todo quedó en un 'para siempre', solo que ahora es otra preposición la que va delante.
Me pegaría con el tiempo, pero no sé hacia donde dirijirme para hacerlo. Sólo por el hecho que la soledad es mi debilidad. Y no escuchar su te quiero, ni una llamada de teléfono, nisiquiera un mensaje, suele sentir mal. Sé que el tiempo, además, hace el olvido. De ese fuego, tan intenso, empezó a dismunuír de manera frágil y, además, despacio. Ahora está totalmente apagado. Pero quedaron las cenizas. Las barreré y quedará la marca. Tu pasado está enmarcado en un cuadro, es algo incluso tan importante como el mismísimo futuro, y el presente.
No pienso llenar mas el río con agua. Sonreír es dedicarle vida a todo lo gris. Floreces y comienzas a crecer. A sembrar. Solo una época de sequia me derrumbó, y ahora todo vuelve en sí.
Pero me gusta el hecho de saber que quise tanto a alguien como dar la vida por esa persona. Lástima que por su parte no sea así. Podia haber sido bonito. Pero todo lo bueno tiene un final, trágico o no.


Un tequiero, un 'hasta siempre.'