30 ene. 2010

Colores.


¿Te han contado la historia de los colores?


- Está a solo un centímetro de tí. Gírate, te está observando. No te asustes, pequeña, solo quiere ayudarte. Me ha dicho que tus ojos brillan como las estrellas. También me ha contado que tu pelo son alfileres punzantes, provocan deseo, deseo prohibido. La belleza de tu cintura. Me ha dicho que tiene ansias de tí. ¡No te gires aún! Espera un poco más. Te ha traído una rosa. Está gris, apenas tiene color. Se ha marchitado. Me ha dejado la rosa y un papel, un papel para tí. Me ha dicho que eras la chica de los colores.

'No sabes quién soy. Yo sí sé quién eres. Llevo conociéndote mucho tiempo. Eres preciosa, eres increíblemente bonita. Tan bonita como un camino de rosas. Tan dulce como un perfume que huele a vainilla, rozando tus pómulos, llegando a tus sentidos. Tan débil como un pétalo de rosa floreciendo en mitad de la primavera. No sé de que forma decirte esas dos palabras que son tan fáciles de decir. A mí me cuesta incluso más que atarme los nudos de los zapatos con los ojos vendados. Llevo escribiéndote desde el día que contemplé la profundidad de tus ojos y me hundí en tu mirada. Ese día en el que se me cayó el monedero del bolsillo y apareciste por detrás, preguntándome si era mío. ¡Nisiquiera era mío, Lilly! ¡Lo acepté para tocar tus cálidas manos! Sé que nunca podré tenerte. Sé que nunca me querrás por ser lo que soy. Te gusta el olor a hombre y profundizarte en ello. Te quiero Lilly. Siempre tengo una rosa que me recuerda a tí en un jarrón. Dije que el día que marchitase te la daría, para que le dieses color a la rosa. Por que...¡Tú eres los colores de mi mundo! No quieras saber quién soy, Lilly. Aunque ya te halla dado la clave de que no soy el hombre poético que te gustaría que fuera, un hombre. Me voy a largar de aquí. He estado demasiado tiempo esperando algo que nunca llegará. Y que probablemente jamás olvide. Gracias por haber dado colores a mi vida, pero la rosa ha marchitado y los colores te los has llevado.
Te quiero, mi chica de los colores.


Lo que no sabía ella, es que Lilly siempre estuvo esperando su llegada. La llegada que nunca llegó. Y con un leve suspiro, Lilly se asomó a la ventana, miró al reloj y dijo para sí :
'Y así es como la cobardía venció al amor.'

26 ene. 2010

Toi.




'...Todo acabó.'
'No, no puede acabar así! ¡Sabes que me da igual! ¡Qué nada nos va a separar! Porfavor...'
'Lo siento...'
'Está bien, lo quieres así? Pues que te den.'
Ring, ring, ring.
'No, no quiero eso.'
'Pués parecía que sí.'
'Te quiero...'
'¿Y yo acaso no? ¡Te he dicho que me da igual!'
'¡Y QUE VAMOS A HACER SI NO!'
'Esperar. Te he dicho que me da igual.'
'Bff, pero si es una tontería...'
'Me da igual, como si pasan meses, un año, dos. Solo nos quedan tres y estaré a tu lado para siempre. ¿Qué tiene de malo tres años?'
'Es mucho...quién sabe si conoces a alguien y me olvidas!'
'¡No digas eso! ¡No lo voy a hacer! Y si alguien viene...¡Lo hecho a patadas! Jajaja. No seas tonta. Sabes que solo tengo ojos para tí.'
'...Como te quiero.'

Las palabras se las llevan el viento. Mi corazón te lo llevaste tú. No me lo devuelvas ahora, no, ahora no.


20 de Enero de 2009.











23 ene. 2010

Yo y el Whisky.


Vivo en un desequilibrio. En una montaña rusa, que da vueltas y el mundo se me hace nubloso, incluso diría que perdido.

Le daba vueltas al vaso, saboreando el Whisky. Mmm, un sabor fuerte. Siempre le preguntaron por qué empezó a tomar Whisky, por qué se convirtió en puro desorden, su vida ya no era la de antes y todo se disminuyó a lo que es hoy. Hoy él no es nada. Quién lo viese no diría que había sacado una carrera para medicina. Nadie diría que fue el hijo perfecto. Nadie podría entender hasta que límites cambia una persona de un día para el otro. No habían motivos para que estuviese así, o eso pensaba la gente cercana que le rodeaba.
Bebió el Whisky de un trago y estalló de risa. Entonces, en el mismo instante que se reía, sus lágrimas brotaban, rozando sus pómulos. Nadie se paró a mirarlo, no fueron a socorrerle. Llevaba dos años, en el mismo sitio de siempre, a la misma hora, y un vaso de Whisky.
Cogió el vaso, le dió vueltas de nuevo, viendo como el líquido giraba en torno al movimiento dónde se encontraba preso. Hoy era su cumpleaños, nadie lo sabía. Salió del bar, con el vaso en la mano izquierda, tambaleándose y llendo a su callejón, el de la calle 33. Huyó hacia la oscuridad, tendiéndose en el suelo, entre el cartón y la piedra, con la espalda apoyada sobre la pared. Al lado de él, una vieja mochila, abultada de lo vacía que estaba. Apoyó el vaso en el suelo, y metió sus manos en los bolsillos. Al instante, metió las manos en la mochila, temblorosas e indecisas. Sacó de él, una simple foto. Un joven, atractivo, flequillo ondeado por la brisa, ojos azules, profundos y llenos de brillo, y una joven al lado. Rubia, de ojos verdes, ligeramente guapa y natural. Su sonrisa era verdaderamente bonita.
Estalló de nuevo, pero esta vez a llorar. Y giró la carta, leyendo lo que escribió, la última vez de su vida que lo hizo.

Te quise, y te querré. Siempre serás mi musa. Nunca te perderé, tú me guiarás haya dónde vaya, dónde iré. Viviré soñando por que no quiero despertar en un sitio donde tú no existas. Viviré volando porque sueño con llegar hasta donde estés. Viviré exhalando el olor de la primavera, cuando estás más presente en mí. Viviré esperando, hasta que marchite. Viviré por que cada uno de mis latidos marcan tu nombre, tus susurros, tu sonrisa, cada uno de los rizos de tu cabello, cada beso en el que pude saborearte. Viviré mirando las estrellas, por que cada una me cuenta lo que estarás haciendo, y te mandaré cartas desde ellas, cartas de amor. Viviré en silencio, esperando tu llegada, y llegará. Viviré entre los coches, por que cada motor que se enciende ruge como cada vez que rugías de ardor, los dos. Viviré con un vaso de Whisky, que simboliza tu carácter, fuerte y valiente, viviré con el vaso de Whisky, por que simboliza tu color y tu sabor. Viviré contando las estrellas, porque ellas me cuentan los días que faltan para volver a querernos. Viviré por tí. Viviré contigo y un vaso de Whisky.'

Todos saben la historia del viejo de la calle 33.

22 ene. 2010

Corazón.

Puedes decaer. Romperte en trozos, deshacerte en pedacitos irreparables. La vida se vive a base de errores. Hay muchos pedacitos que he perdido por el camino. Cada uno fue quedando atrás, intentando retroceder para recuperarlos pero sin éxito. Y ahí se han quedado, y yo, con los trocitos en la palma de mi mano, los junté, lo armé y el puño apreté con fuerza. En algunos momentos, venían trocitos nuevos. Nunca sabía cuando aparecerían, pero así fui reconstruyendo lo que un día rompió. No faltaban pedazos. Estaba completo. Brillaba con seguridad, latía con fuerza.
Creyó que su puzzle había acabado. Que ya no necesitaba nada más. Por fin podía descansar en paz, por fin pudo ser feliz. Duró poco. Un día, sólo en cuestión de minutos volvió a caer, desde la cima más alta del mundo. Rompiéndose en milímetros de cristal. Mis ojos abrumaron un grito incesante. Me lancé a recoger de nuevo, un cachito, otro, y otro. Los he juntado, y le falta demasiado. Han quedado atrás, perdidos. Los ha intentado recuperar, con tal fuerza, con tal ímpetu, pero se han negado. Se ha resistido el no inundar ciudades. Se ha rendido y miró hacia el horizonte. Allí recogió pedacitos. Su puzzle está medio completo. En un tanto por ciento sería un 40 sobre 100. Por muchos trocitos que vuelva a recoger, echará de menos los otros. Los hecha de menos hasta límites incalculables. ¿Por qué lo ha dejado caer? ¿Por qué? Si se pudiese retroceder, limitarse a tensar las manos, con delicadeza, tratarlo con cariño y no descuidarlo, seguramente no se le habría caído de las manos. Sigue caminando, sin rumbo aparente, con los ojos abiertos y expresivos, ignorando las palabras más terroríficas e insólitas, dejando atrás las caídas y levantándose de las derrotas. Es una lucha continúa.
Se llama vida. Se llama vivir con intensidad. Aprender a equivocarse y saber reconocerlos. Cuántos trocitos de cristal pasarán por tu vida, arrojando amor, alegría, tristeza, momentos increíbles, dolor...todos los sentimientos, fluídos en uno solo. Siempre se aprende algo, siempre. Cuántos cristales se te clavarán en la mano. ¡Cuántos te harán sangrar! Suerte que las heridas con el tiempo se curan. Quizá los arañazos, pero las profundas dejan la huella marcada en tu piel. Esa huella que forma parte de tu pasado, y de tu presente. Equivócate.

Por que al fin y al cabo, sólo el que te quiere de verdad permancerá a tu lado siempre.

19 ene. 2010

Cami.

Necesita un respiro. Siente una presión en el pecho, que la desalienta. Ya no quiere sonreír. Mira hacia alrededor, no sabe nisiquiera en que dirección ir. Siente que van a aplastarla, haciéndola añicos. Está harta. Pelea con el mundo. Pum, una, pum, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce. Catorce veces contra él. Sin aliento, se contiene para la próxima vez. Creía que habría otra vez. Ya no la hay. Ha dejado de pelear. Se ha dado cuenta que está luchando consigo misma. Estaba peleando consigo misma. Catorce veces lo ha hecho. Sólo ha conseguido dañarse. Convertirse en un gran cubo de hielo, una barrera infinita que no se aproximaba hacia la felicidad. Escondía el mejor sentimiento en una caja de metal cerrada con llave. No supo dar la cara cuando tuvo la ocasión. No quiso ser feliz cuando tuvo oportunidades para hacerlo. Sólo ha sabido hacerse daño, con el único fin de nunca llegar a la felicidad, al cien por cien. Ha vivido a corto plazo, por momentos. Nunca le ha durado el día perfecto. Siempre han habido caídas y no tenían fin, un tunel sin salida. Ha llegado muy lejos. Está demasiado cerca de traspasar la oscuridad y la luz apenas se vé. Pero lo quiere intentar. Quiere perder todo el tiempo que le lleve el ir hacia la luz, ya que ha ido siempre en dirección contraria. Se siente perdida. La cabeza le da vueltas como una noria, y no para. Siempre ha estado evadida de las realidades. Siempre ha pensado en ella y no en el otro. Nunca ha querido salir de su forma de pensar ni ha sabido ponerse en el lugar ajeno. Ahora intenta dar un giro trescientos sesenta grados. Quiere sonreír. Quiere reír. Sus lágrimas se han cansado de hablar por ella. Su rostro ha decidido cambiar y ahora los rayos del sol le darán vida. No quiere ser lo que fue. No quiere ser lo que es. Y aunque el camino esté demasiado lejos, lo intentará. Aunque cueste mares y mares, lo intentará.

Ya se ha cansado de no ser feliz.

18 ene. 2010

Ella.


Ella es todo. Todo lo que soy es gracias a ella. Su forma de hacerme reír. Cada vez que recibo una llamada, me da un vuelco. Se me retuerce el alma. Se me agranda el corazón. Ya se me está quedando pequeño este sitio, te quiero más que todo el espacio y los límites de mí misma. No hay nada en absoluto que pueda detestar de ella. Me gusta cuando huye, porque yo le seguiré hasta el fin. Me gusta que me mire y me sonroje. Me encantan sus labios, sabor a fresa. Su tono de voz, dulce que acaricia de forma nítida y suave. Su forma de decirme 'te quiero'. Suspirar por ella. Es el aire, mi respiración. Mis ganas de vivir. Ella provoca el fuego. El reloj es uno de los peores castigos, los minutos pasan como vidas enteras que se consumen. El paraíso es ella. Sus ojos verdes, su forma de mirarme. Su pelo, rubio como el trigo y brillante como los rayos del sol... ¡Me encanta! Es perfecta. Sé que no voy a dejar de quererla. Sé que será para siempre. Mi corazón esta con candado, pero..¿Y la llave?

La tiene ella.

15 ene. 2010

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Llevo borrado 1234450604 blogs, no sé que cojones decir. Sólo he asumido que no le puedes contar absolutamente nada a nadie. Ante ninguna circunstancia comentes algo de alguien, a NADIE. Hay cosas que no se deberían decir, creo. Para eso está tu confidente, por decirlo de alguna forma. Para desahogarte, para darle a entender como te sientes. Para...que te ayude, supngo. No volveré a hacer eso. No volveré a ser la de antes. No volveré a hablar. No volveré a ser la de antes. Tropezar más de dos veces con la misma piedra, ts. Ya no sé ni que pensar. No sé, a veces pienso... ¿El mundo está en contra mía? ... Pero no puede ser así. No tendría que ser así. Así que después de meditarlo, de darme cuenta de mis fallos, he reflexionado. 'La culpa es tuya.'
Por...no ser demasiado lista, en parte. Cuando hablas de alguien, hablas. Quieras o no. Puede doler, o puede no doler. Un simple comentario que simule ser 'ofensivo' puede desencadenar de todo.
No sé si os pasa a vosotros, los que teneis mejor amig@. ¿Le contáis todo? Yo sí. No sé, quizá fue culpa mía hablar de más. Decir cosas que no agradan a nadie. Creí que...bueno, que una amiga de verdad se podía confiar en ella. ¿No?
Bah, no sé. Abrí la boca de más. No soy lista. No soy lista como ellos. No sé guardarme las cosas. Ellos se lo guardan todo. Pueden pensar que eres la peor mierda y mirate como si contemplase el paraíso. Es frustrante. Yo, me voy a pedir por mi cumpleaños ser así. Ah, y también no querer. ¡Ah! Y no confiar en nadie. ¡Ah! Y no volver a abrir la boca.

¡Nunca creas que todo va bien, enrealidad cuando menos te lo esperas viene la mala racha! Y volver a lo de siempre. No quiero volver a lo de siempre. Me encantaría desaparecer de una vez.

13 ene. 2010

Love.


Allí estaba. Contemplé sus ojos fríos y oscuros, perdidos en un mar sin fin. Me acerqué en silencio, dando pequeños pasos, estando más cerca de su torso. Me encontraba detrás de él, a solo dos centrímetos de sentir su calor rozando con el mío. No fui capaz de respirar. Y cuando lo hice, un perfume divino acarició mis sentidos. Algo falló en mí, no sabía lo que hacia, y le abracé por detrás. Me quedé 30 segundos pegada a él, notando los latidos de mi corazón, que iban en aumento. Entonces, sin saber cómo, me encontraba en el suelo. Estaba mojado, resbalazido de la nieve que caía del cielo. Miré hacia arriba y los copos rozaban mis pomúlos, entonces le miré. Se giró, con su flequillo revuelto, tapándole la vista. Estaba tenso, diría que nervioso, lo sé. Le conozco. Pero .. ¿qué hacia yo en el suelo? ¡Si estaba abrazándole! Entonces, se acercó a mí. Dio ligeros pasos, y cuando llegó, estaba de pie, delante mío, y yo echada en el suelo observándole. Se agachó y me miró a los ojos. Pero qué...que bonitos. Azules, fríos como el hielo. Los copos de nieve te sentaban realmente bien en el pelo. ¿Por qué no se lo digo? Bah, sería estúpido y se reiría de mí... De repente, enarcó una ceja y sacó una leve sonrisa. Pero qué....coño, me encanta. Sin saber como, ni cuando, ni por qué, le besé. Fríos, paspados, pero dulces. Más dulces que la miel. Más rico que el chocolate. Mmmm, mermelada de fresa. Seguí besándole. Apoyó sus manos en mis mejillas, besándome con intensidad. Y paró. Se apartó, agachó la vista, y le miré preocupada. ¿Qué pasa? ¿Hice algo mal? Tampoco se lo dije, pero mis ojos hablaron por mí. Y de repente, me lanzó un bofetón. Luego, sentí el crujir de mi espalda. Oh, creo que me he roto una costilla. Una patada azotó mi estómago y me retorcí, chillando de dolor. Me volvió a besar, mordiéndome los labios y sangrando como la fuerza de una cascada. Intenté gritar pero ya no lo conseguí. Me cogió por las piernas, y me llevó a rastras hacia un bosque. Allí, inmóvil, sin apenas poder moverme, me susurró:
-Pagarás por lo que me has hecho, puta....
¿Qué le he hecho? No consigo comprenderlo. ¿Quererle es hacerle algo? ¿Amarle por encima de cualquier cosa? No, no. Abrí un ojo, y le miré. Ví como llevaba un palo o algo similar en su mano, dando vueltas en círculos y hablando, pero no llegué a entenderle. Entonces, cerré el ojo, e inconscientemente, me dormí.
Cuando me desperté, estaba tirada en el bosque, y sus ojos fríos y oscuros, a mi lado, observándome con gran interés, sus ojos sobresaltados, rojos, inquietos, mirándome. Qué bonito está cuando está tenso. Cariño, ¿sabes cuánto te quiero?. Venga, dame un beso y ven aquí... ¿No me traes una pastilla? Me duele un poco la cabeza cariño... ¿Por qué estamos aquí? Quiero ir a casa, tengo algo que decirte. Cariño, yo...Estoy esperando un hijo tuyo. Cariño, me duele demasiado la barriga. Cariño, tengo frío. Cariño, bésame otra vez... Cariño, ¿por qué tienes un palo en la mano? Cariño... ¿Por qué estás cavando en medio del bosque? Cariño...Te quiero.

11 ene. 2010

Corazón.




Exclusión. Llevamos dentro una marca, algo que nos diferencia, que nos hace especiales, únicos. Cada marca señala cada uno de nuestros puntos débiles. Es algo frágil, que no suele salir a la luz. Se siente ingenuo, preso del dolor y no quiere darse a conocer. Quiere y no quiere, pero solo cuando le dan la mano, cuando tiene la sensación que le dan ese afecto, ese cariño que tanto pide y la confianza que diga : 'Toma mi mano, ven, yo te protegére'. Ya no quiero nada de eso. Tengo una presión que se aferra a mí, de manera titilante y no deja de llorar. Ha sufrido. Le han machacado con mil palos, una, y otra, y otra vez. Se ha dejado llevar. ¡Se ha dejado querer! Y ahora el daño ya está hecho. Agujas, hilos... nada puede coserlo. ¿Medicamentos? ¡Tampoco! Y...¿una operación? ¡No!. Se cura con el tiempo. El tiempo reduce daños y vuelve a su estado. Pero no al de siempre. Cada vez que lo apalean es más delicado, mucho más distante. Ayer me contó que quería dejar de dejarse llevar. Y yo ahí, en un inmenso dolor, profundo y sincero, le susurré :

Chiquilla... cuando se enamora... pierdes los principios, hasta que llega el final como una gran patada inesperada.

3 ene. 2010

P.2

Me paré justo en frente. Enarqué una ceja, miré a Rafa y seguí.
-Habitación 219.
Nos dió la llave y subimos. Cuando abrió la puerta me abrumó el frío. Una habitación simple, y una cama de matrimonio. Más que simple, vieja. Diría que sin reformar desde hace nos veinte años. Todo hay que decirlo, no estaba acostumbrada a esto. Aún así poco me importó. Era verlo a él, sentir su piel, el tacto entre nosotros, rozándonos. Aquello me hacía olvidar todo lo demás.
Me sonrió y abrió sus brazos. Me acerqué a abrazarle, sintiéndome segura. Este momento es único, perfecto. Eso pensaba.

A veces, la vida te da sútiles patadas. Avisos, rechazos. Todo forma parte del destino. Estamos marcados para vivir lo que nos toca. Aún asi somos nosotros los que elejimos el camino que queremos seguir. Creo que me he confundido de camino, y de este me cuesta salir.

-Voy a dar una vuelta.
-¿Ahora? ¿Ya?
-Sí. Quiero conocer la ciudad.
-Yo la verdad esque necesito una buena ducha.
Me dió un beso en la mejilla y salió por la puerta. Me quedé un rato pensando, pero luego asentí y fui hacia la ducha. Joder, ardía. Me distraje, canturreando Don't Cry, Guns and Roses. Y justo, en ese momento, me temí lo peor.

-Ay, no...bésame por aquí.
-Ahí. ¿Te gusta?
-Argh, iluso. ¡Ahí no!
-Siempre tan tigresa, Alec. ¿Te he dicho que me encantas?
-Oh, venga ya. Te gusto yo entera pero sigues con esa. ¿Qué esperas?
Enarcó una ceja y pensó. A saber el qué. Le sonrío, un guiño del ojo izquierdo y la besó con más intensidad.

Salí de la ducha, alterada. Empecé a rebuscar entre los bolsillos de mi chaqueta el móvil. Nada. Seguí, en el bolso. Tampoco. ¿Lo habré perdido? Busqué entre los bolsillos del pantalón.
Entonces recordé que Rafa se llevó mi móvil. Mierda.
Me cambié lo más rápido posible y salí a la calle. Fui a dar una pequeña vuelta por al rededor, buscándolo. No lo ví. Me cansé de buscar, así que decidí pararme en el parque.
Allí estaba, manoseando cada uno de los muslos de esa estúpida. Nisiquiera se inmutó de verme. Cogí y tiré mis cosas al suelo. Me acerqué a ellos, frenética. Al verme, se puso tenso y dejó de besarla. Le zurré una bofetada en la cara. Le grité, nisiquiera me acuerdo del qué. Solo sé que salí corriendo, llorando, mares. Entré al hotel, cogí mi bolso y mi chaqueta, y me largué. Me dirijí hacia la estación de bus, y saqué un billete de vuelta hacia mi hogar. Sé que me estaba jugando que me dijesen de todo, dónde estaba, qué hice ... ¿Y qué? Nada causa más dolor que ver a la persona que más amas, amas en todo este mundo con otra.
Me siento vacía. Presa de la angustia.
Tick tack, los segundos pasan y la angustia aumenta. Me resulta gracioso, ingenuo, tal vez estúpido ... nisiquiera ha venido a por mí. ¿Tan poco le importaba? ¿Tan mala he sido con él? No, imposible. Le he dado hasta lo que no tenía para que fuese feliz. Le he entregado mi corazón con las dos manos..
<>
Ahí estaba mi bus. Cuando estaba subiendo, ahí apareció. Alterado y confuso, buscaba mi cara. Intenté pasar desapercibida, pero me vió. Me vió y hechó a correr hacia mí.

-¡NO! ¡DES, TE PIDO PORFAVOR, QUE NO TE VAYAS!

Me empecé a reír. Esto es totalmente absurdo, pensé.

-Adiós, Rafa.

Subí y el bus arrancó. Allí estaba, mirándome desde fuera. Nisiquiera lloraba, nisiquiera corrió a coger un billete y venirse conmigo. Se giró, y se fue.

Aquí estoy, aún mirando la foto de los dos, de la mano. Éramos uno. Complicidad, amor, pasión ... todos aquellos verbos o adjetivos indefinibles para describir lo que sentía por él. Lo que éramos...
La foto se empapa. Llueve en ella. ¿O son goteras?
Don't you cry tonight ....
Estallé en lágrimas y me dormí.

Y al despertar, Rafa estaba a mi lado...

-Feliz aniversario, cariño.
Me trajo un ramo de rosas y me besó.

Entonces, de repente, me dí cuenta que todo había sido un sueño.

P.1 Run away

Silencio. Es abrumador. Apenas puedo ver nada, no hay luz. Muevo los brazos y solo hay aire. Vuelvo a encojerme. Junto las rodillas más aproximado hacia mi pecho, apoyando los brazos en ellos. Tengo miedo. Llevo días sin comer pero tampoco tengo necesidad. Llevo días sin existir pero tampoco me importa. ¿Por qué te has ido? ¿Por qué has decidido arrancar los lazos que nos unían?. Esto es estúpido. En realidad, para ser mas esplícitos, solo soy yo la estúpida. Intento levantarme, como puedo. No, no soy capaz. Me tumbo en la cama, apoyando mi cabeza en la almohada. Está empapada. Le doy una vuelta. Ahora está fría. Meto las manos debajo de ella y encuentro algo. Lo cojo y según mi tacto es... ¿Un cuadro? ¿Una foto? Llevo las manos hacia la ventana, dónde entra mínimamente un pequeño rayo de luz. Son dos personas, cogidas de la mano. Oh, mierda. Pensé que ya lo había roto. Rompo a llorar cual niña quiere su piruleta. En pocos instantes, me quedo dormida.

-¡OUUUUUUUUH! Esto es la ostia. Ven Rafa, ven !
-¿Qué pasa?
-Acuéstate aquí, ven.
Nos tiramos en el césped y miramos hacia el cielo como dos idiotas. Riéndonos, con una botella de Vodka debajo del brazo.
-¿Quieres? Venga, un sorbito más y ves a Papa Noel repartiendo los regalos...
-¿Tu quieres que llegue a casa borracho y mi madre me ostie un buen par, verdad?
Nos hechamos a reír. Qué mas daba su madre, qué mas daba el tiempo. Sólo estábamos el y yo, las estrellas y el deseo que nos aguardaba. Deseo de libertad, de complicidad.
-Eh, venga, vámonos, que llegaremos tarde.
Me levanté, aún un poco mareada. Conseguí caminar unos cuantos pasos hacia delante viéndolo todo nubloso, hasta que por fin recuperé el equilibrio. Caminamos largo y tendido hacia la estación.
-Es aquí ... ¿No?
-Sí, Rafa.
-Bien. ¿Por qué no vas a sacar los billetes? Tengo que ir al baño.
Quizá fue un presentimiento. Pero en ese momento me resultó extraño. ¿Habían baños en la estación de tren?. Bah, venga, déjate de tonterías.
-Aquí tiene. ¡Buen viaje!
-Gracias.
El autobús salía a las 9. Me senté en una esquina de la estación y saqué el móvil. No sabía si encenderlo o no. Tardé en convencerme. Ostia, 9 mensajes.
-Emma, ¿dónde estás? ¿Ya te has ido con Rafa? Joder, si no se te escapa nada. Ya sólo a un día de tu cumpleaños y te adelantas. Feliz 18 adelantados! Vive la vida Emm, Carpe Diem!
Oh, estúpido Brian. Enrealidad me había alegrado que me mandase un mensaje.
-Emma! ¡Cojones, no sabes lo que me ha pasado! Sí, Javi me ha besado! Jajaja venga, tenías que estar aquí para verlo. ¿Qué tal estás? ¿Preparada para tu nuevo rumbo? Siempre tan rebelde, Emm. Feliz 18, te quiero un poco eh !
Coño. Me van a hacer llorar. Joder Eli, te echo mucho de menos.
Un mensaje de mamá. Una llamada. Mierda. Otra llamada de mamá. Ahora otra de Papá...de Angi, el Sueco. Vale, tranquilicémonos. Apago el móvil.
Miro al reloj. Me he pasado diez minutos perdida en este cacharro. ¿Dónde esta Rafa?. Empecé a mirar al rededor, tampoco era difícil encontrarlo, no hay casi nadie hoy por aquí, y menos, a estas horas.
-Emm! Estoy aquí!
Ahí estaba. Tan sonriente como siempre. Con su pelo revuelto, rubio como el trigo. Sus ojos, azules como el mismísimo océano. Aún a pesar de eso, lo más bonito de él es el interior. Corrí hacia él y le abracé.
-Estabas desespérandote sin mí, eh...
-¡No! Estaba con el móvil. Me ha llamado mi madre, 2 veces o 3.
-¿Apagaste el móvil?
-Sí.
Me lo arrebató de las manos y se lo metió en el bolsillo.
-Cuando lleguemos lo tiraré, te lo prometo. ¿Prefieres que sea así?
Sonreí y le bese. Sus labios, siempre cálidos y acojedores...Me hacían sonrojar. Besarle era tocar el cielo con solo ponerte de puntillas.
-Venga, vámonos, que luego perdemos el bus y qué, pequeña?
Asentí y le seguí. Nos sentamos en los últimos asientos. La verdad esque estaba muerta de sueño. Cogí el Ipod, lo encendí. Starlight. ¡Cómo me gusta! Me apoyé en el pecho de Rafa y me dejé seducir por la música.

Estúpidez humana.

Desperté. Rafa no estaba. ¿A dónde habrá ido? El bus había parado hacia rato. Bajé, aturdida. Busqué a Rafa por todos sitios, pero no estaba. Cogí mis cosas y me apoyé en un farol cercano del autobús. Grité. Alguien me cogió por la cintura y comenzó a besar del cuello. Instintivamente me giré y le propiné una patada.

-Joder Emm, avísame cuando te den ataques de furia...
Era Rafa.
-¿Dónde cojones estabas? ¿Por qué te fuiste y me dejaste tirada en el autobús?
Mi voz sonaba en tono enfadado. Sí, estaba enfadada.
-Venga Rafa, respóndeme de una vez.
-Solamente me aproximé al hostal de allí, a reservar habitación. ¿He hecho algo malo?
Me sentí mal por eso.
-Oh, no sabía... Lo siento cariño.
Caminamos en silencio dirección al hostal.