3 ene. 2010

P.2

Me paré justo en frente. Enarqué una ceja, miré a Rafa y seguí.
-Habitación 219.
Nos dió la llave y subimos. Cuando abrió la puerta me abrumó el frío. Una habitación simple, y una cama de matrimonio. Más que simple, vieja. Diría que sin reformar desde hace nos veinte años. Todo hay que decirlo, no estaba acostumbrada a esto. Aún así poco me importó. Era verlo a él, sentir su piel, el tacto entre nosotros, rozándonos. Aquello me hacía olvidar todo lo demás.
Me sonrió y abrió sus brazos. Me acerqué a abrazarle, sintiéndome segura. Este momento es único, perfecto. Eso pensaba.

A veces, la vida te da sútiles patadas. Avisos, rechazos. Todo forma parte del destino. Estamos marcados para vivir lo que nos toca. Aún asi somos nosotros los que elejimos el camino que queremos seguir. Creo que me he confundido de camino, y de este me cuesta salir.

-Voy a dar una vuelta.
-¿Ahora? ¿Ya?
-Sí. Quiero conocer la ciudad.
-Yo la verdad esque necesito una buena ducha.
Me dió un beso en la mejilla y salió por la puerta. Me quedé un rato pensando, pero luego asentí y fui hacia la ducha. Joder, ardía. Me distraje, canturreando Don't Cry, Guns and Roses. Y justo, en ese momento, me temí lo peor.

-Ay, no...bésame por aquí.
-Ahí. ¿Te gusta?
-Argh, iluso. ¡Ahí no!
-Siempre tan tigresa, Alec. ¿Te he dicho que me encantas?
-Oh, venga ya. Te gusto yo entera pero sigues con esa. ¿Qué esperas?
Enarcó una ceja y pensó. A saber el qué. Le sonrío, un guiño del ojo izquierdo y la besó con más intensidad.

Salí de la ducha, alterada. Empecé a rebuscar entre los bolsillos de mi chaqueta el móvil. Nada. Seguí, en el bolso. Tampoco. ¿Lo habré perdido? Busqué entre los bolsillos del pantalón.
Entonces recordé que Rafa se llevó mi móvil. Mierda.
Me cambié lo más rápido posible y salí a la calle. Fui a dar una pequeña vuelta por al rededor, buscándolo. No lo ví. Me cansé de buscar, así que decidí pararme en el parque.
Allí estaba, manoseando cada uno de los muslos de esa estúpida. Nisiquiera se inmutó de verme. Cogí y tiré mis cosas al suelo. Me acerqué a ellos, frenética. Al verme, se puso tenso y dejó de besarla. Le zurré una bofetada en la cara. Le grité, nisiquiera me acuerdo del qué. Solo sé que salí corriendo, llorando, mares. Entré al hotel, cogí mi bolso y mi chaqueta, y me largué. Me dirijí hacia la estación de bus, y saqué un billete de vuelta hacia mi hogar. Sé que me estaba jugando que me dijesen de todo, dónde estaba, qué hice ... ¿Y qué? Nada causa más dolor que ver a la persona que más amas, amas en todo este mundo con otra.
Me siento vacía. Presa de la angustia.
Tick tack, los segundos pasan y la angustia aumenta. Me resulta gracioso, ingenuo, tal vez estúpido ... nisiquiera ha venido a por mí. ¿Tan poco le importaba? ¿Tan mala he sido con él? No, imposible. Le he dado hasta lo que no tenía para que fuese feliz. Le he entregado mi corazón con las dos manos..
<>
Ahí estaba mi bus. Cuando estaba subiendo, ahí apareció. Alterado y confuso, buscaba mi cara. Intenté pasar desapercibida, pero me vió. Me vió y hechó a correr hacia mí.

-¡NO! ¡DES, TE PIDO PORFAVOR, QUE NO TE VAYAS!

Me empecé a reír. Esto es totalmente absurdo, pensé.

-Adiós, Rafa.

Subí y el bus arrancó. Allí estaba, mirándome desde fuera. Nisiquiera lloraba, nisiquiera corrió a coger un billete y venirse conmigo. Se giró, y se fue.

Aquí estoy, aún mirando la foto de los dos, de la mano. Éramos uno. Complicidad, amor, pasión ... todos aquellos verbos o adjetivos indefinibles para describir lo que sentía por él. Lo que éramos...
La foto se empapa. Llueve en ella. ¿O son goteras?
Don't you cry tonight ....
Estallé en lágrimas y me dormí.

Y al despertar, Rafa estaba a mi lado...

-Feliz aniversario, cariño.
Me trajo un ramo de rosas y me besó.

Entonces, de repente, me dí cuenta que todo había sido un sueño.

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