18 jun. 2010

El semáforo no marca verde...

¿Sabes? No tengo nada que ofrecer. Nisiquiera que dar. Al fin y al cabo solo soy una estúpida persona a la que no le falta de nada, una estúpida que solo aprecia lo mal que lo pasan otros pero que tampoco hace nada para cambiarlo. Convivo en una sociedad de mierda, llena de odio, envidia, rencor. Y aún así es lo que me toca. Tenerlo todo pero no tenerlo nada. No digo que mucha gente cambiaría mi vida por la suya, creo que hay mucha de ella que reza todos los días por sacar a sus hijos adelante y que saquen una carrera, sabiendo que morirán por una mina, o maltratados..O qué coño, por un tiro inesperado sin motivos ni justificación. Y a mí lo que me toca es ver el odio mutuo, que cada vez crece más entre nosotros y el resto. Por que aquel es más guapo, más rico, tiene más que yo... Y siempre ligados a alcanzar una meta, que es el dinero. No basta con vivir bien, ni basta con ganar más y más, nadie se propone un límite. Nada nos llega. ¿Es esto una forma de vida? Por que aún así casi nadie es feliz. Todos nos lamentamos por tener menos amigos que alguien, por tener un puesto menor que el de tu compañero, por no tener aquel ordenador que tiene el otro, o por que no te contenta tu vida, no sabes ni que hacer con ella. Mientras allá, a lo lejos, se encuentra la misma gente, con labios, boca, naríz, y una sonrisa que deslumbra y acaricia. Que sonríen por sacar adelante a lo único que tienen y que se niegan a perder, su familia. Cuando aquí, hay gente que incluso más de una vez soñó con quitársela del medio.
Y es ahí donde llegan mis miedos, mis dudas de acerca de que por qué motivo estoy aquí, parada en medio de un continente, esperando a qué. No quiero sacar una carrera para vestir pieles de animales, tampoco quiero acabar suicidándome por mi mugrosa vida llena de dinero pero vacía de amor. No quiero ver como se destruyen todos, unos a otros, con palabras que lastiman más que una arma blanca. Sólo quiero poder querer, poder decirle a alguien sin miedo que le quiero, alguien en quien poder confiar, que realmente pueda confiar en él y que sé que tiene eso que a todos les falta, un jodido corazón y no un trozo de hielo que les permite vivir sin ninguna motivación.

Y me niego a querer, no quiero querer para que me lastimen, me humillen y hagan de mí un espantapájaros. Ni tampoco quiero ser la gracia de cualquiera.

Si soy así es por las consecuencias.

2 comentarios:

  1. Coincido en todo eso contigo, es algo que no está en nuestra mano, pero eso ya lo sabes tú, ¿A que sí? Es más, el amor es una mierda para perros, pero es lo más valioso que tenemos, y para colmo, no puede comprarse.
    Es algo que nos va por dentro, como la sangre, que bombea nuestro corazón de una manera sagrada, y aunque lastime, -porque también es lo que mas duele del mundo- tenemos que arriesgar, no siempre se gana, pero ¿Y si no pierdes?
    Piénsalo, merece la pena.
    Besino :B

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  2. pero puede que ámbar. hay que arriesgarse;)

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